Se habla mucho de
las bondades del empleo verde para facilitar la transición hacia una economía
sostenible y creadora de alto valor añadido. La sostenibilidad tiene una triple
vertiente: ambiental, económica y social; en España está patas arriba,
porque parece que para acercarnos a la
sostenibilidad por su lado ambiental es necesario que estemos en crisis. Desde
2007, el consumo de materiales y de energía de la economía española ha
disminuido considerablemente (el año 2009, cuando el PIB registró su mayor
caída, el consumo de energía quedó al nivel de 2002). Esto, que es una
formidable noticia para el medio ambiente, está siendo calamitoso para el
empleo y la cohesión social.
