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viernes, 26 de enero de 2018

De la educación ambiental a la EducAcción comprometida

La educación ambiental es la única que puede salvaguardar la salud del planeta y, por ende, la de los seres humanos. Es el punto de partida para un desarrollo sostenible y así lo ha entendido Naciones Unidas en la formulación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y en su llamada a la acción para que la ciudadanía contribuya a su consecución.

La educación ambiental es una educación integral, en la que se considera a las personas como parte de un todo. Se basa en el respeto: a uno mismo, a los demás, a los otros seres vivos y a los recursos que nos ofrece la Tierra, que no debemos dilapidar.

lunes, 10 de julio de 2017

¿Crisis ambiental? O… ¿Crisis existencial?

Por Miguel Á. Ortega. Presidente de Asociación Reforesta
Artículo publicado en la revista DKV 360

La causa de la crisis ambiental es la extracción excesiva de recursos para sostener nuestro modelo de producción y consumo.

Somos 7.500 millones de personas en la Tierra, y las proyecciones sitúan la población en 10.000 millones en la segunda mitad de este siglo. Según la organización internacional WWF, en 2012, era necesario el equivalente a 1,6 planetas Tierra para obtener los recursos naturales y los servicios que la humanidad consume en un año. Imaginemos lo que puede pasar si los países menos desarrollados logran su legítimo objetivo de alcanzar un nivel de consumo equivalente al de los ciudadanos de los países ricos.

viernes, 27 de enero de 2017

Educación emocional para alcanzar la sostenibilidad




Por Miguel Á. Ortega, Presidente de Asociación Reforesta

La mente humana es capaz de procesar una gran cantidad de información. Conceptos y emociones se mezclan en ella; los conceptos e ideas que forman nuestros pensamientos generan emociones y éstas nos llevan a generar pensamientos. La información y la forma en que el cerebro la procesa forman el sistema mente. Nuestras mentes interactúan entre sí y dan lugar a una mente colectiva, que es la responsable de formar y reproducir la cultura, es decir, el sistema de creencias y de valores que impera en un lugar y momento determinados. La mente colectiva evoluciona, y el motor de esa evolución son los individuos que cuestionan el sistema de creencias y valores imperante en cada lugar y tiempo concretos.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Capitalismo verde, sostenibilidad y psique humana

Por Miguel Á. Ortega, Presidente de Reforesta

Para quienes llevamos décadas trabajando en educación ambiental es evidente que, aunque la concienciación general sobre la protección del medio ambiente ha avanzado, no lo ha hecho al ritmo necesario; de ahí que, a pesar de ello, como todos los informes sobre la cuestión indican, la salud del planeta sigue deteriorándose y, en lugar de ir a mejor, la tendencia es ir a peor.

Por tanto, algo está fallando. Si no reformulamos objetivos ni nos dotamos de mejores herramientas con las que afrontar el reto, estaremos perdiendo el tiempo, la magnitud de los problemas crecerá y, con ello, también lo harán los conflictos.

Teniendo lo anterior en cuenta, la pregunta que toda persona que sienta una preocupación sincera por el género humano debería hacerse es: ¿está el ser humano actual, en particular, el ser humano acomodado, capacitado para vivir de forma sostenible? Yo avanzo una respuesta: NO. Cuando digo que no es porque ni quiere, ni puede. Dice querer pero, en realidad, no quiere, porque no está dispuesto a hacer cambios en su forma de vida ni en su organización social. No puede porque está atrapado en la trampa del crecimiento económico, de un modelo que necesita crecer continuamente para no colapsar, aunque el crecimiento continuo en un sistema de recursos finitos le lleva también al colapso.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Agua: cuando lo más valioso apenas cuesta

Vivimos en un planeta llamado Tierra que tiene un setenta por ciento de su superficie cubierta por agua. Sin embargo, el noventa y siete por ciento de toda esa agua no es potable, ya que es salada, y solo el uno por ciento del volumen total está realmente disponible para saciar nuestra sed y la de nuestro ganado, atender nuestras necesidades higiénicas, y hacer crecer los cultivos que nos alimentan a nosotros y, de nuevo, a nuestro ganado.

Sigo con los números (en este artículo vas a encontrar bastantes): el setenta por ciento del agua que usamos se emplea en la agricultura, y se prevé que, si no hay avances en la eficiencia con que la usamos, el incremento de la población aumente la demanda global de agua para irrigación en un cuarenta y cinco por ciento para 2030.

martes, 19 de noviembre de 2013

El desarrollo sostenible no es un problema técnico, es una cuestión existencial

Hay una clara tendencia a reducir el reto del desarrollo sostenible a una readaptación técnica y organizativa de la sociedad. Muchos incluso parecen pensar que con impulsar la economía verde se acabaría el problema del deterioro ambiental. Creo que no es así.

Considero que el problema de la relación ser humano – naturaleza es un problema de alienación. Es decir, tenemos una percepción alterada de nuestra identidad, porque nos sentimos en antagonismo con las leyes de la naturaleza y, por tanto, es un problema existencial.

Esta alienación lleva a la cultura del conflicto, que se manifiesta en una triple vertiente:

  • Cada persona consigo misma
  • Cada persona con otras personas 
  • Cada persona con otras formas de vida (animales y plantas) y con el planeta en su conjunto, a través de su participación en un modelo de producción y consumo insostenible.


viernes, 18 de octubre de 2013

Mercados ambientales: buena herramienta ... que no afronta el auténtico reto de la sostenibilidad

Hace poco asistí a una jornada sobre valoración de ecosistemas en la que uno de los ponentes, estadounidense, contó su experiencia. Se dedica ahora a los mercados de ecosistemas (www.ecosystemmarketplace.com), un mundo en el que es pionero y al que ha llegado, según reconoció, después de haberse decepcionado con otras fórmulas para la protección de la naturaleza que no dieron resultado. Expresó su confianza en que la creación de mercados ambientales sí funcionará.


Mediante estos mercados ambientales se intenta dar un valor económico a los servicios que proveen los ecosistemas. El ejemplo más notorio son los créditos de carbono que se emplean para compensar las emisiones de gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global. También hay ya créditos de naturaleza procedentes de bancos de hábitats, que facilitan la aplicación de medidas compensatorias del impacto ambiental provocado por obras de ingeniería, construcciones, planes urbanísticos, etc.

miércoles, 8 de mayo de 2013

El cultivo de alimentos en los tejados reduciría impactos ambientales

Por Miguel Á. Ortega 

Un estudio llevado a cabo por un grupo de investigadores catalanes, publicado en una revista especializada (*) ha comparado el impacto ambiental de la cadena actual de suministros de alimentos con el que se ocasionaría si se organizase un sistema de agricultura urbana aprovechando los tejados de las ciudades para hacer cultivo en invernadero. Para efectuar esta comparación han escogido la producción y distribución de tomates. El análisis se ha basado en el ciclo de vida, y abarca diferentes categorías de impacto.

Las conclusiones son rotundas. La producción urbana de un kg de tomates reduce el impacto ambiental entre el 44,5 y el 75,5 por ciento, y ahorra hasta un 73,5 por ciento de energía. Estos ahorros se derivan de la reutilización de envases (entre un 55,45 y un 85,2 por ciento), minimización de las necesidades de transporte (7,6 - 15,6 por ciento) y reducción de las pérdidas de producto durante el transporte y la fase minorista (7,3 – 37 por ciento).

Si se aplicase un sistema de producción agrícola en Barcelona, los autores del estudio aseguran que la ciudad evitaría emitir 66,1 tn de CO2 equivalente al año, que se elevarían a 71,03 si se considera la deforestación evitada al no ser necesario obtener tierras de cultivo.

Copyright © 2012 Society of Chemical Industry. (*) 2013 / Sanyé-Mengual E, Cerón-Palma I, Oliver-Solà J, Montero JI, Rieradevall J 
Journal of the Science of Food and Agriculture 93(1): 100–109. DOI: 10.1002/jsfa.5736.
Foto: www.eventos-gastronomicos.blogspot.com.es

martes, 23 de abril de 2013

La importancia de la economía de la colaboración: el ejemplo de Huertos Compartidos


   
Recientes estudios calculan que, a lo largo de los tiempos, unos 100 mil millones de seres humanos hemos vivido en nuestro planeta. La inmensa mayoría lo ha hecho muy vinculada a la tierra, en un estado de absoluta dependencia de los ciclos naturales, ya que la tecnología disponible no permitía amortiguar los efectos de los caprichos de la naturaleza. En mi opinión, es absurdo idealizar aquellos tiempos o anhelar algún tipo de vuelta al pasado. En cualquier momento anterior, en general, las condiciones de vida fueron más duras y el sufrimiento mayor, lo cual se reflejaba en una muy corta esperanza de vida.