El
creciente consumo de naturaleza que se detecta desde hace unas décadas en la
Península Ibérica ha globalizado preguntas acerca de nuestro medio natural que
antes eran ámbito exclusivo de los expertos. El turismo verde busca siempre los
lugares más agrestes, los árboles milenarios o los bosques mejor conservados
donde habiten animales escasos y exclusivos, y nos bombardea con frases
grandilocuentes acerca del interés de cada lugar. Pues bien, excluyendo
frases turísticas y pseudocientíficas y partiendo de un interés racional que no
busque masificar y degradar nuestras últimas forestas, ¿cual es el bosque más
viejo de España?.
miércoles, 22 de enero de 2014
jueves, 2 de enero de 2014
Recordando la importancia de los bosques en la lucha contra el cambio climático
Comenzamos 2014 recordándote la importancia de los bosques
en la lucha contra el cambio climático. Los siguientes datos son muy elocuentes
al respecto (fuente: www.cifor.org).
Sumideros de carbono. Los bosques juegan un papel crítico en
la regulación del clima terrestre a través del ciclo de carbono. Retiran
carbono de la atmósfera a medida que crecen y lo almacenan en sus hojas,
tejidos leñosos y en la materia orgánica del suelo. Los bosques del mundo absorben
2,4 miles de millones de toneladas de CO2 cada año, cifra equivalente a un
tercio de las emisiones de este gas derivadas de la quema de combustibles
fósiles. Los bosques son el principal almacén de carbono en las tierras
emergidas, ya que contienen el 77 por ciento de todo el carbono almacenado en
la vegetación y el 39 por ciento del carbono almacenado en suelos.
Turberas y manglares. Las turberas cubren alrededor del 3 por ciento de la tierra
emergida pero almacenan un tercio de todo el carbono contenido en los suelos.
En cuanto a los manglares, su densidad de carbono cuadruplica la de los bosques
tropicales de tierras altas. La pérdida de turberas y manglares contribuye desproporcionadamente
a las emisiones de dióxido de carbono, a la pérdida de biodiversidad y a la vulnerabilidad
de las comunidades costeras. Por ello, la conservación de estos ecosistemas es
clave en la lucha contra el cambio climático.
jueves, 5 de diciembre de 2013
Agua: cuando lo más valioso apenas cuesta
Vivimos en un planeta
llamado Tierra que tiene un setenta por ciento de su superficie cubierta por
agua. Sin embargo, el noventa y siete por ciento de toda esa agua no es
potable, ya que es salada, y solo el uno por ciento del volumen total está
realmente disponible para saciar nuestra sed y la de nuestro ganado, atender
nuestras necesidades higiénicas, y hacer crecer los cultivos que nos alimentan
a nosotros y, de nuevo, a nuestro ganado.
Sigo con los números (en
este artículo vas a encontrar bastantes): el setenta por ciento del agua que
usamos se emplea en la agricultura, y se prevé que, si no hay avances en la
eficiencia con que la usamos, el incremento de la población aumente la demanda global
de agua para irrigación en un cuarenta y cinco por ciento para 2030.
martes, 19 de noviembre de 2013
El desarrollo sostenible no es un problema técnico, es una cuestión existencial
Hay una clara tendencia a reducir el reto del desarrollo sostenible a una readaptación técnica y organizativa de la sociedad. Muchos incluso parecen pensar que con impulsar la economía verde se acabaría el problema del deterioro ambiental. Creo que no es así.
Considero que el problema de la relación ser humano – naturaleza es un problema de alienación. Es decir, tenemos una percepción alterada de nuestra identidad, porque nos sentimos en antagonismo con las leyes de la naturaleza y, por tanto, es un problema existencial.
Esta alienación lleva a la cultura del conflicto, que se manifiesta en una triple vertiente:
Considero que el problema de la relación ser humano – naturaleza es un problema de alienación. Es decir, tenemos una percepción alterada de nuestra identidad, porque nos sentimos en antagonismo con las leyes de la naturaleza y, por tanto, es un problema existencial.
Esta alienación lleva a la cultura del conflicto, que se manifiesta en una triple vertiente:
- Cada persona consigo misma
- Cada persona con otras personas
- Cada persona con otras formas de vida (animales y plantas) y con el planeta en su conjunto, a través de su participación en un modelo de producción y consumo insostenible.
viernes, 18 de octubre de 2013
Mercados ambientales: buena herramienta ... que no afronta el auténtico reto de la sostenibilidad
Hace poco asistí a una
jornada sobre valoración de ecosistemas en la que uno de los ponentes,
estadounidense, contó su experiencia. Se dedica ahora a los mercados de
ecosistemas (www.ecosystemmarketplace.com),
un mundo en el que es pionero y al que ha llegado, según reconoció, después de
haberse decepcionado con otras fórmulas para la protección de la naturaleza que
no dieron resultado. Expresó su confianza en que la creación de mercados
ambientales sí funcionará.
Mediante estos mercados
ambientales se intenta dar un valor económico a los servicios que proveen los
ecosistemas. El ejemplo más notorio son los créditos de carbono que se emplean
para compensar las emisiones de gases de efecto invernadero, responsables del
calentamiento global. También hay ya créditos de naturaleza procedentes de
bancos de hábitats, que facilitan la aplicación de medidas compensatorias del
impacto ambiental provocado por obras de ingeniería, construcciones, planes
urbanísticos, etc.
viernes, 27 de septiembre de 2013
Parque Nacional de Guadarrama: se hizo la luz en las cumbres pero… ¿se apagará en los valles?
viernes, 20 de septiembre de 2013
Peligro: Europa se plantea anteponer la economía a la lucha contra el cambio climático
Leo en la prensa del viernes 20/09 que los líderes europeos
se plantean frenar la lucha contra el cambio climático para poder competir con
China, Rusia, EEUU y demás. Como de costumbre cuando se trata de dinero, lo exponen
como una cuestión de supervivencia: si no somos capaces de competir, no
sobreviviremos.
Según algunos de estos señores que mandan en Bruselas y en
las capitales europeas, si los demás países no se esfuerzan lo mismo que Europa
en proteger el equilibrio climático, afrontaremos costes energéticos superiores
que nos impedirán competir. Y yo me
pregunto:
- ¿Acaso será menor el coste de no actuar frente al calentamiento global? Ya hay suficientes estudios que atestiguan que no: si no enfrentamos el problema con decisión, a medio plazo pagaremos mucho más por soportar los efectos de las alteraciones climáticas.
- Para evitar un calentamiento excesivo del planeta, es bien sabido que hay que disminuir la quema de combustibles fósiles, y Europa es altamente dependiente de las importaciones. ¿Es preferible afrontar la factura creciente del petróleo y la inestabilidad política de los países productores?
- Tras la II Guerra Mundial Europa se movilizó para reconstruirse, y lo logró. ¿No puede ser capaz de reconstruir su infraestructura energética y beneficiarse del tirón que esto conlleva en I+D, en formación, creación de empleo y, por qué no, en el necesario cambio de mentalidad que nos prepara mejor de cara al futuro?
Miguel Á. Ortega, director de Asociación Reforesta
viernes, 30 de agosto de 2013
Los bosques europeos pueden estar alcanzando el punto de saturación como sumideros de carbono
Traducimos a continuación una información aparecida en el boletín digital Forest Europe
La idea de que los bosques europeos funcionarán durante las próximas décadas como sumidero de carbono puede no ser correcta, según un artículo publicado en Nature Climate Change.
La idea de que los bosques europeos funcionarán durante las próximas décadas como sumidero de carbono puede no ser correcta, según un artículo publicado en Nature Climate Change.
martes, 2 de julio de 2013
Dicha y cruz de ser ecologista
Por Miguel Á.
Ortega, director de Asociación Reforesta
Considero que una de
las principales motivaciones de mi vida es concienciar sobre la necesidad de
adoptar otros estilos de vida que aseguren la continuidad de nuestra especie y
respeten también a los animales, plantas, ecosistemas y paisajes que, junto con
nosotros, forman este pequeño y hermoso planeta. Un planeta que, a escala
cósmica, cuantitativamente es como si no existiera y, sin embargo, en lo
cualitativo, es muy especial.lunes, 20 de mayo de 2013
2015: ¿Qué puede hacer Europa si el resto del mundo no toma en serio el cambio climático?
Por Miguel
Á. Ortega. Economista. Director de Asociación Reforesta
miércoles, 8 de mayo de 2013
El cultivo de alimentos en los tejados reduciría impactos ambientales
Por Miguel Á. Ortega
Un estudio llevado a cabo por un grupo de investigadores catalanes, publicado en una revista especializada (*) ha comparado el impacto ambiental de la cadena actual de suministros de alimentos con el que se ocasionaría si se organizase un sistema de agricultura urbana aprovechando los tejados de las ciudades para hacer cultivo en invernadero. Para efectuar esta comparación han escogido la producción y distribución de tomates. El análisis se ha basado en el ciclo de vida, y abarca diferentes categorías de impacto.
Las conclusiones son rotundas. La producción urbana de un kg de tomates reduce el impacto ambiental entre el 44,5 y el 75,5 por ciento, y ahorra hasta un 73,5 por ciento de energía. Estos ahorros se derivan de la reutilización de envases (entre un 55,45 y un 85,2 por ciento), minimización de las necesidades de transporte (7,6 - 15,6 por ciento) y reducción de las pérdidas de producto durante el transporte y la fase minorista (7,3 – 37 por ciento).
Si se aplicase un sistema de producción agrícola en Barcelona, los autores del estudio aseguran que la ciudad evitaría emitir 66,1 tn de CO2 equivalente al año, que se elevarían a 71,03 si se considera la deforestación evitada al no ser necesario obtener tierras de cultivo.
Copyright © 2012 Society of Chemical Industry. (*) 2013 / Sanyé-Mengual E, Cerón-Palma I, Oliver-Solà J, Montero JI, Rieradevall J
Journal of the Science of Food and Agriculture 93(1): 100–109. DOI: 10.1002/jsfa.5736.
Foto: www.eventos-gastronomicos.blogspot.com.es
Un estudio llevado a cabo por un grupo de investigadores catalanes, publicado en una revista especializada (*) ha comparado el impacto ambiental de la cadena actual de suministros de alimentos con el que se ocasionaría si se organizase un sistema de agricultura urbana aprovechando los tejados de las ciudades para hacer cultivo en invernadero. Para efectuar esta comparación han escogido la producción y distribución de tomates. El análisis se ha basado en el ciclo de vida, y abarca diferentes categorías de impacto.
Las conclusiones son rotundas. La producción urbana de un kg de tomates reduce el impacto ambiental entre el 44,5 y el 75,5 por ciento, y ahorra hasta un 73,5 por ciento de energía. Estos ahorros se derivan de la reutilización de envases (entre un 55,45 y un 85,2 por ciento), minimización de las necesidades de transporte (7,6 - 15,6 por ciento) y reducción de las pérdidas de producto durante el transporte y la fase minorista (7,3 – 37 por ciento).
Si se aplicase un sistema de producción agrícola en Barcelona, los autores del estudio aseguran que la ciudad evitaría emitir 66,1 tn de CO2 equivalente al año, que se elevarían a 71,03 si se considera la deforestación evitada al no ser necesario obtener tierras de cultivo.
Copyright © 2012 Society of Chemical Industry. (*) 2013 / Sanyé-Mengual E, Cerón-Palma I, Oliver-Solà J, Montero JI, Rieradevall J
Journal of the Science of Food and Agriculture 93(1): 100–109. DOI: 10.1002/jsfa.5736.
Foto: www.eventos-gastronomicos.blogspot.com.es
domingo, 5 de mayo de 2013
Del Edén al Jardín ... Químico
Por
Miguel Ángel Ortega. Director de la Asociación Reforesta
Cada vez hay más información acerca de las consecuencias del empleo de determinadas sustancias artificiales sobre la salud humana. Los conocimientos que vamos acumulando dejan claro, una vez más, que es necesario un cambio de modelo de vida y, por tanto, un cambio de valores. La mentalidad occidental, que se impone con contundencia en todos los rincones del planeta, ha creado la ilusión de que la naturaleza es una barra libre a la que podemos llegar y servirnos lo que nos apetezca, arrojando luego los desechos detrás del mostrador, sin más consecuencias. Probablemente esta visión sea consecuencia de la yuxtaposición de la perspectiva etnocéntrica y racionalista y de las religiones monoteístas. El etnocentrismo sitúa al ser humano en una orgullosa posición de dominio despectivo hacia la naturaleza, a la que observa como un fenómeno ajeno y embrutecido. Las religiones monoteístas o, al menos, la interpretación que de las mismas predomina hasta hoy, refuerzan la idea de que el ser humano es el Rey de la Creación, y únicamente debe rendir cuentas de sus actos a Dios quien, si hemos de hacer caso a los mensajes que nos transmiten sus intérpretes (las castas religiosas), sólo muy recientemente habría empezado a preocuparse algo por la salud del planeta. Por si fuera poco, la Tierra es un lugar de destierro y castigo, al que hemos caído tras la expulsión del Edén, y este dogma tampoco ha contribuido a facilitar una buena relación con esta bonita piedra redonda en la que habitamos. Estas ideas alimentan el capitalismo salvaje en el que vivimos y, tragicómicamente, en este momento de la historia, las sociedades más avanzadas de occidente, a pesar de sus evidentes limitaciones, aventajan en sensibilidad medioambiental a otras sociedades capitalistas emergentes, que participan en la economía global con más violencia hacia la naturaleza que la practicada por los países que fueron cuna de esos valores que nutren el capitalismo.
martes, 23 de abril de 2013
La importancia de la economía de la colaboración: el ejemplo de Huertos Compartidos
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