jueves, 15 de marzo de 2012

Terapias alternativas, medicina sin química

Por Miguel Á. Ortega

Homeopatía, acupuntura, fitoterapia, kinesiología, reiki … Éstas son algunas de las terapias alternativas a las que cada vez acuden más personas. Por ejemplo, según el Estudio sobre Consumo de Plantas Medicinales 2007, elaborado por el Centro de Investigación sobre Fitoterapia a partir de una muestra de 1.833 personas, uno de cada tres españoles consume plantas medicinales, que adquiere, fundamentalmente, en farmacias y herbolarios.

Todas evitan el uso de medicamentos basados en sustancias artificiales, lo cual reduce enormemente su impacto ambiental. Y muchas de ellas tienen en común algo que no toda la comunidad médica convencional ve claro: que el ser humano es un conjunto cuerpo-mente-espíritu, y que cada una de estas dimensiones influye sobre las otras dos. Así, cuando nuestro ánimo está decaído, nuestra mente se enreda y nuestro cuerpo puede manifestar dolencias. Si es nuestro cuerpo el que funciona mal, está claro que ello incide en nuestro estado de ánimo y sobre nuestra capacidad para hacer operaciones mentales. Y si nuestra mente, a la que podemos considerar una función asociada al cerebro, está desordenada, nuestro cuerpo y nuestro ánimo también se resentirán. Las medicinas alternativas tratan de equilibrar las tres dimensiones del ser humano y estimular la capacidad de autosanación del cuerpo, buscando las causas últimas de la enfermedad. Pero, en general, quienes ejercen estas terapias no niegan la validez de la medicina convencional, aunque sí son críticos con algunos de sus métodos, sobretodo cuando se administran medicamentos para aliviar los síntomas de la enfermedad, pero no se busca el origen de la misma.

Además de las terapias destinadas a tratar la enfermedad, como la acupuntura o la homeopatía, hay otras técnicas, como la iridología o la medicina biorresonante, cuyo objetivo es diagnosticar las posibles patologías que un individuo puede desarrollar a lo largo de su vida.

Homeopatía, la más respaldada entre las terapias alternativas
 
Sí, pero no en España. En Alemania y Francia la Seguridad Social reembolsa entre un 40 y un 80 por ciento del coste de las consultas y de los tratamientos. En el Reino Unido está integrada en el Servicio Nacional de Salud desde 1946 y hay al menos cinco hospitales públicos que prestan, además de la convencional, asistencia homeopática. Y en varios países de la UE las aseguradoras privadas incluyen la homeopatía en su catálogo de servicios. En nuestro país hay un reconocimiento de los productos homeopáticos como medicamentos, y varias universidades ofrecen formación de post-grado en esta materia, pero ni las aseguradoras médicas privadas ni nuestro sistema público de salud ofrecen cobertura alguna a esta especialidad médica. Y ello a pesar de que el ejercicio de la homeopatía comenzó en 1846 y de que durante la II República se enseñaba en las universidades, había cátedras y se practicaba en varios hospitales, como el del Niño Jesús, en Madrid.

Los medicamentos homeopáticos se basan en sustancias de origen vegetal, animal y mineral, y no producen efectos secundarios. Suelen presentarse en gránulos, que se disuelven en la boca, aunque también hay comprimidos, pomadas, supositorios, gotas... No son incompatibles con los medicamentos alopáticos o convencionales, por lo que pueden administrarse simultáneamente. La homeopatía puede utilizarse para combatir enfermedades, tanto agudas como crónicas, o de forma preventiva cuando existen factores de riesgo familiares y/o personales a padecer determinados tipos de enfermedades que se repiten con frecuencia.

La Dra. Concepción Calleja, explica en www.homeopatia.net que “cada persona tiene una manera particular de enfermar”. Por ello, los homeópatas aplican un tratamiento individualizado a cada paciente, que tiene en cuenta su complexión física, sus aficiones, sus gustos y hábitos alimentarios, su sensibilidad ante el frío y el calor, etc. También atiende a rasgos psicológicos, como su grado de introversión, su necesidad de sentirse acompañado, sus temores o sus cambios de carácter cuando está enfermo.

Glosario de medicinas alternativas

A continuación se reproduce la definición de algunas de las principales terapias alternativas, conforme a la Guía Práctica de las Medicinas Alternativas, editada en España por Plaza & Janés.

Acupuntura. Busca restablecer y equilibrar el flujo energético del organismo mediante la estimulación con agujas de unos puntos en la piel.

Drenaje linfático. Es un método de masaje destinado a mejorar las funciones esenciales del sistema circulatorio linfático, favoreciendo la eliminación de la linfa y de los líquidos intersticiales.

Fitoterapia. Método que aprovecha la actividad farmacológica de las plantas, basada en las moléculas que fabrican: los principios activos. La fitoterapia busca potenciar la sinergia de los distintos principios activos.

Geoterapia. Se vale de las propiedades refrescantes, antiinflamatorias y cicatrizantes de la arcilla y el barro.

Homeopatía. Trata a los enfermos con aquellos remedios que, suministrados a un individuo sano en cantidades mensurables, le provocaría síntomas similares a los que se pretende curar en el enfermo. Emplea las sustancias medicamentosas en dosis infinitesimales.

Kinesiología. Es una técnica de diagnóstico que, a partir del estado de los músculos, llega a conocer la situación de los órganos y vísceras asociados a esos músculos. Tiene también relación con los meridianos de la acupuntura china, por lo que su diagnóstico tiene en cuenta, además del estado físico del paciente, sus estados psicoemocional y energético.

Medicina ortomolecular. Trata las enfermedades con los nutrientes naturales que existen en nuestro organismo y evita así el uso de medicamentos.

Oligoterapia. Utiliza los oligoelementos, sustancias minerales presentes en nuestro organismo, para suplir eventuales carencias.

Reflexoterapia. Estudia zonas del cuerpo, especialmente pies y manos, en las que se reflejan los órganos y glándulas del organismo para, a partir de ellas, diagnosticar y tratar alteraciones orgánicas, a través del masaje y la presión sobre la piel.

Terapia floral. Se basa en el empleo de 38 sustancias extraídas de flores, que se toman por vía oral y sirven para curar estados mentales negativos como el miedo, la impaciencia, la debilidad o el desaliento.

Artículo publicado en el nº 30 de El Correo del Medio Ambiente, que puedes descargar íntegro gratuitamente en www.reforesta.es

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